Adriana tuvo la oportunidad de estar con Michael en varias ocasiones, pasando tiempo con él y trabajando con él. En ese momento ella trabajaba en un refugio de animales. Michael amaba a los niños así como también a los animales y quería ayudar en lo que podía. Él siempre procuró que estas donaciones se mantuvieran en secreto porque lo hacía de corazón y no por darse publicidad. Esta es su historia:
Sería por el año 1996 ó 1997, yo trabajaba en un refugio de animales (sobre todo para perros) fuera de Londres. Trabajé allí hasta el año 2007. Cuando una vez Michael y sus acompañantes salieron del hotel (se encontraban en el garaje del hotel), un pequeño perro se había escondido debajo del coche. Michael, pues así era él, no quiso que se preocuparan otros de este asunto, quería saber a dónde llevarían al perro y lo que sucedería después. Una empleada del hotel nos conocía y se puso en contacto con nosotros, pero no teníamos espacio para el perro. Sin embargo, se presentaron con él y me lo llevé por unos días a mi casa.
Michael se enteró de que no teníamos suficiente sitio y se preguntó por qué. Se le explicó que simplemente no había más espacio y no teníamos dinero para la ampliación. Esta fue la primera vez, que nos dio dinero. Michael se aseguró de que tuviéramos el dinero necesario para construir y ampliar el lugar para los animales. Él era de la opinión de que no era correcto que esas cosas dependieran únicamente de las donaciones, pensaba que el Estado también debía dar dinero para estas causas. En algunos países hay tantos perros callejeros, que le daban mucha lástima, así como los niños.

