Patrick Treacy pronunció el siguiente discurso en un acto privado para rendir homenaje al legado humanitario de Michael Jackson y en asociación con “Michael Jackson tribute portrait”:
“Hace cincuenta y tres años, nació un joven negro en una pequeña localidad de Indiana. Eran tiempos diferentes, tiempos en los que el Movimiento por los Derechos Civiles de los Afro-Americanos intentaba conseguir libertad frente a la opresión de la América blanca.
Eran tiempos también en que la generación de la posguerra estaba creciendo, eran los hijos de los soldados que habían sido hechos prisioneros en los campos de Auswitz y Buchenwald, tiempos en que toda Europa estaba llena de profunda gratitud hacia el pueblo americano.
Como Elie Wiesel, superviviente del Holocausto Judío, dijo en una conferencia en una importante reunión en la Casa Blanca en 1999, ‘La gratitud es lo que define la humanidad de una persona’.
Y gratitud es lo que deberíamos sentir hoy por este joven negro americano. Su nombre era Michael Jackson, alguien por quien me siento privilegiado de llamar mi amigo, alguien que a menudo se quedó solo defendiendo a los niños del mundo del desamparo, por ser víctimas de enfermedades e injusticias. Michael estaba muy preocupado por el sufrimiento que vio en el mundo e incluso más por la indiferencia hacia ese sufrimiento. Sus primeras palabras cuando nos conocimos fueron:

