"Remember the time. Protecting Michael Jackson in his final days" es un libro que ha sido escrito por los ex-guardaespaldas de Michael, Bill Whitfield y Javon Beard. Algunos extractos:
Todavía adoraba crear, hacer música. Había un tipo llamado
Brad Buxer. Era productor e ingeniero. Trabajó en Dangerous y HIStory con el
Sr. Jackson. Brad solía venir a la casa, traer algunos instrumentos y ambos
se ponían a hacer música juntos. Cuando Brad comenzó a venir comenzó a sonar
más música en la casa y el Sr. Jackson pareció rejuvenecer y llenarse de
energía. Estuvieron trabajando en canciones que yo no había escuchado antes. Hubo varias reuniones con distintos artistas y productores. Muchas de esas reuniones tuvieron lugar en el Palms.
Siempre hablaba de unir todas aquellas piezas para un gran disco de regreso,
pero como tantas otras cosas de su mundo, nunca llegó a materializarse. Durante
la mayor parte del tiempo, componía y creaba música sólo por el placer de
hacerlo. También le visitaban coreógrafos en casa regularmente. Estaban
durante horas con él en el estudio, aunque no hubiera ningún concierto a la
vista. Era por placer, por amor al arte.
Pusimos una lámpara en una de las ventanas de su dormitorio, y si la luz estaba
encendida, significaba que estaba despierto y podría necesitarnos para algo.
Cuando se apagaba la luz significaba que todo iba bien y se había acostado.
Cuando no podía dormir, le escuchábamos en el estudio. Por la forma en que
estaba montado, podíamos ver las ventanas del estudio desde el trailer de
seguridad. Podían ser las tres y media de la madrugada, noche cerrada, todo el
vecindario en silencio. Se encendía la luz. Durante un momento no es escuchaba
nada. Allí tenía una TV, quizá estaba viendo vídeos o algo. Luego, unos quince
minutos más tarde, escuchabas una línea de bajo. Le escuchabas ajustando el
volumen, el tempo. Escuchabas sus pies moviéndose y luego aquella voz, la voz
que había vendido millones de discos. Salía de él como brotando. Precioso.
Increíble. Me ponía la piel de gallina. ¿Cómo no iba a ponerte los pelos de
punta escuchar así a Michael Jackson? En la tranquilidad de la noche, sentado
allí y escuchándolo sólo, sin nadie alrededor. Nunca llegamos a acostumbrarnos.
Siempre era increíble, no importa cuántas veces lo escuchásemos.












